La madre que está detrás de La Emperatriz || Reflexión.



Casi todos conocen el rostro luminoso de su madre pero no todos logran visualizar y reconocer el aspecto más sombrío y oscuro de ella. Quizá sea ese el motivo por el cual muchos no logran estar en paz con ella porque en realidad no la conocen ni mucho menos la entienden. No sé si es un tema cultural o de la sociedad actual pero pareciera haber cierta reticencia a mirar el otro lado de las madres, como si se intentara reprimir u obviar una parte de ellas que se envía al calabozo y se intenta olvidar. Quizá sea porque ese fragmento no vende ni resulta atractivo.

No sé si es norma general para todos pero creo que tarde o temprano llega el día en que buscamos conocernos a nosotros mismos y entendemos que la única forma de hacerlo es rescatando el fragmento olvidado de nuestra madre porque sabemos que allí hay también algo nuestro que necesita reconocimiento. Es así, sencillo y sin mucha filosofía: el día en que te das cuenta que tu madre es sagrada con sus luces y sombras, con toda esa mierda que se oculta detrás de su rostro angelical e idealizado que lo único que hace es maquillar la complejidad de una mujer que siempre te amará aunque tú a veces no puedas entender cómo ni porqué. La que te ofrece un tipo de amor raro que es el que tú mismo te das cuando te dejas de juzgar y entiendes todo lo que tienes en común con ella.

Pensé en todo esto cuando miré la carta de La Emperatriz, que me recuerda precisamente esos valores limpios y hermosos que emergen en el día de la madre y que parecen más una estrategia de marketing que un real ejercicio de reconocimiento a ellas, las que están detrás de toda esa perfección y belleza. Las que no llevan maquillaje y viven sumergidas en la ansiedad, las que se caen a pedazos y las que no pueden sonreir porque les faltan los dientes. Esas que han gastado todo su dinero en levantar de la vida a unos críos que si hay suerte les reconocerán algún día el hermoso y terrible esfuerzo que han hecho por ser escupidas o adoradas, dependiendo del primogénito que les toque. Para esas mujeres que se ocultan detrás de La Emperatriz dedico este texto. De parte de un hijo que intenta mirar más allá de la apariencia perfecta y que busca el valor en aquello que habita lejos de la publicidad y ofertas de un día como este.

Carta: The Empress
Baraja: Symbolon Deck.
Diseñador: Ingrid Zinnel, Peter Orban, Thea Weller.
AGM Muller 1993.




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