Tarot, perspectiva, tiempo y destino || Reflexiones.





En el mundo del tarot y las predicciones es habitual observar profundos cuestionamientos sobre el tiempo y el destino. Existe un constante debate sobre el funcionamiento del tarot y la forma en que se cumplen las predicciones, se intenta rectificar si existe realmente un destino inamovible y si es posible predecir con exactitud meridiana lo que va a pasar. El debate está muy bien pero es curioso observar cómo se intenta explicar bajo una perspectiva condicionada por las limitadas reglas de percepción actuales cosas que quizá deben analizarse elevando o ampliando esa percepción porque de otra forma es prácticamente imposible abordar ciertos temas y llegar a conclusiones convincentes. ¿De qué sirve hablar de destino inexorable y predicción si ni siquiera se tiene claro cómo funciona el tiempo y el espacio? ¿Cómo se puede dar por bueno y absoluto algo en el mundo esotérico si ni siquiera se tiene una explicación clara sobre aquello? ¿Hay una explicación que justifique el concepto de destino inexorable sin dejar cabos sueltos?

La conocida discusión sobre el tiempo y el destino pide a gritos una nueva perspectiva que hoy en día se está logrando con ayuda de la ciencia y sus sorprendentes descubrimientos respecto a la realidad que nos rodea. En la física teórica más audaz ya se explica la naturaleza dimensional en la que estamos y en dónde el tiempo parece ser solo una creación humana para dar cierto orden a una vida caótica y en expansión. Visto así todo parece relativo y frágil, un terreno en dónde la ciencia misma va aún a ciegas y en dónde dárselas de sabelotodo no es la opción más adecuada frente a un universo aún no explicado ¿Acaso un ser humano con sus limitaciones de percepción podrá declarar que tiene la verdad absoluta sobre el destino y el tiempo? Yo creo que no. A lo más podría dar una idea, un acercamiento tímido a lo que podría ser pero siempre dejando en claro que es pura teoría y análisis. Lo cierto es que nuestra visión primitiva nos limita y mientras no investiguemos en profundidad qué es realmente lo que define nuestra existencia y futuro seguiremos dando palos al agua tratando de descubrir si existe o no lo inexorable.

En lo personal y como posible explicación para esto del destino siempre me ha parecido interesante el concepto de tiempo circular que disuelve por completo el paradigma del tiempo lineal que se sostiene en la idea de pasado, presente y futuro. Bajo esta perspectiva sorprende suponer que aquello que llamamos destino inexorable no es más que un montón de decisiones conscientes e inconscientes que construyen nuestra realidad en un nivel tan detallado y completo que cuando aparece esta realidad ante nuestros ojos parece que la hubiese construído otro, un dios o una energía omnipresente que parece castigarnos o bendecirnos. Cuesta reconocer que aquel suceso que se nos presenta es la consecuencia final de un montón de bifurcaciones combinadas con elección y cuesta pasar de la experiencia humana chata y limitada por distancias y horas a una idea de simultaneidad en dónde el AHORA es lo único real y es el sitio desde dónde se despliega una realidad fractal con muchas más variables. Desde esta curiosa forma de ver el asunto lo que el tarot haría es mirar todas las decisiones y bifurcaciones de una vida para así determinar la consecuencia final de una decisión tomada en el AHORA, logrando la predicción no por milagro espontáneo sino por el profundo análisis de todas las variables que componen a un ser humano. Ahora bien, para que un ser humano sea capaz de mirar todas esas variables debería ser plenamente consciente de que existen y además debería tener el arte natural de analizarlas, lo que le obligaría a mirar la vida no desde su limitada visión a ras de suelo sino desde la panorámica que puede obtener mirando todo desde una perspectiva superior o más amplia. Todo esto me hace concluir lo que también mencioné al principio de esta entrada: no es lo mismo analizar el tiempo y el destino desde una percepción limitada que desde una más completa, de la misma forma que no es lo mismo conocer la tierra desde el suelo que desde el aire. Quizá la clave está en abandonar la antigua perspectiva e intentar entrar en una visión más expansiva que permita dar verdaderas soluciones al debate que tenemos tarotistas, videntes y consultantes. Da lo mismo si es a través del tiempo circular o el destino forjado en el ahora, lo importante es que sea desde un nueva visión distinto al actual.

A finalizar de escribir esta entrada y pensando en qué imagen poner más abajo me tope sin querer con el concepto de CORIMBO, una estructura vegetal que consta de un eje principal desde el cual se desprenden multitud de ramas que a su vez se abren a otras ramas, algo muy parecido al concepto de bifurcación del que hablé más arriba ¿Y si el destino de una persona es así como el CORIMBO que tiene el ahora como eje principal desde el cual crecen el resto de sucesos futuros? Bastaría echar un vistazo al eje para comenzar a predecir lo que sucederá con cada rama de nuestra vida.  Se acabaría el misterio pero se abriría el mundo a un montón de caminos que sin tiempo podrían ser infinitos, bifurcación tras bifurcación.


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