Formas de enamorarse: Fantasía versus Realidad.




Cuando pienso en el amor recuerdo las dos formas fundamentales en que las personas suelen experimentarlo. La primera sea quizá la más reconocida: la de los cuentos e historias perfectas en dónde la princesa pura e ingenua espera a su flamante caballero dorado envuelto en un carácter afable, protector e increíblemente fuerte. Esta forma es la que se relaciona con las ilusiones y también con los deseos legítimos de perfección que todos tenemos. La segunda forma es la menos conocida y se podría decir que engloba todo aquello que las historias de la primera forma no cuentan y en dónde la princesa no es tan pura e ingenua y el príncipe no es ni tan caballero ni tan protector.

La primera forma no cuesta mucho trabajo: solo bastar sonreír y enfocar en lo positivo en dónde parece que no existen obstáculos y la sincronía es perfecta como si ambos miembros de la pareja estuviesen bailando un vals inolvidable y celestial. La segunda forma es la más difícil y tengo mis serias dudas sobre el número de personas en el mundo que realmente la aplica, considerando que un método de enamoramiento que consiste en empezar de atrás hacia adelante: primero conoces toda la mierda del otro y luego si te quedan ganas puedes pensar en positivo y permanecer con esa persona hasta el final de tus días, algo que pasa un reducido número de veces porque la mayoría tiende a huir horrorizada ante la primera señal de imperfección del otro. 

Supongo que los que intentan la vía difícil son una cantidad considerable en el mundo pero estoy casi seguro que su número es por lejos inferior a los que intentan la vía fácil que es también la que crea lazos y vínculos más débiles que con el tiempo se rompen por falta de solidez. Mal que mal, príncipes y princesas también se cansan y agobian de no ver cumplidas sus expectativas, lo que genera ira o decepción en cantidades industriales que sirve para escribir muchas canciones tristes y muchos libros de drama que enganchan a lectores que son precisamente aquellos que eligieron la vía fácil y que sienten alivio al ver que el autor del libro comprende su situación.

A pesar de que la forma fácil resulta en muchos casos adictiva y entretenida, su comportamiento es muy parecido al de la droga más dura: sirve por un momento pero luego el bajón es terrorífico y el enganche es aún mayor debido a que se ha creado una adicción interna y psicológica que se alimenta a sí misma. Tarde o temprano la máscara de perfección se cae y entonces los trapos sucios aparecen: amanecer con quién creías que amabas ya no resulta tan alentador como cuando empezaste y los días se hacen más largos entre la desazón y la decepción. Se ha caído el telón de la fantasia y se entra en la más cruda realidad. En este punto y aunque resulta paradójico, sucede que la vía fácil siempre decanta en la difícil por tanto el proceso de las complicaciones se vuelve algo inexorable como un peldaño necesario en el proceso el amor. Visto así, pareciera que lo más razonable es asumir que detrás de la historia de los príncipes y princesas hay otras cosas que puede que no sean tan agradables como lo que se ve en el escaparate de esta ilusión y es mejor entrar con pies de plomo para poco a poco ir subiendo los peldaños de la relación que exigirá tarde o temprano una voluntad de hierro y un temple sin igual para mantener el sagrado y bendito amor. Llámale la meta final, la conquista de amor verdadero o el superar el agujero negro de toda relación. Llámale ganas de amar a toda costa y de la forma más rara que se puede uno imaginar: con luces y sombras. 

He puesto en portada la carta de tarot Los Enamorados correspondiente a la baraja de Marsella y en dónde se puede apreciar a un personaje quizá algo indeciso sobre el qué hacer con las otras dos personas. Algunos teorizan respecto a esto y dicen que una de las personas representa el amor banal, frívolo y superficial mientras que el otro representa el amor maduro, constante y sólido. Si esto es cierto es comprensible el aspecto dubitativo del personaje central: no todos los días uno se encuentra en el dilema de vivir con una máscara en la cara o ir por la vida medio desnudo mostrando lo mejor y lo peor de uno mismo.






2 comentarios:

  1. Esta es la segunda publicación que leo de ti. Primero que nada creo que eres un hombre de Aire, pues manejas el lenguaje en forma simple muy amena y muy clara.
    En la primera etapa de mi humanidad amé, aunque no sé si ahora puedo decir amé, yo creo que sí, pero no lo suficiente, pero amé pensando que podía remediar cualquier inconveniente de la relación y la verdad que lo pasé mal, y todas las veces me costó recuperarme. Lo peor de todo es que siento que dí demasiado para recibir casi nada ( si esto te sirve para saber como a veces siente un Libra). Con ilusión y fantasia he amado solo una vez y creo que es solo una idea de lo que uno quiere y la pone en el otro pensando que hay alguien que nos puede complementar de tal manera y que uno será lo mismo para el otro; casi siempre estos amores son platónicos, el otro no se entera y esta fuerza que este sentimiento te da se puede canalizar de muchas maneras, yo le he utilizado para hacer cambios en mi vida que de otra manera me habrían costado mucho. Bueno muchas gracias por servirme de psicologo,he hecho un flash rápido y solo espero terminar esta última etapa de mi vida en compañía pues a una Libra le cuesta mucho la soledad. Si te escribo estas lineas es para darte ánimos para seguir con tus publicaciones y decirte que pueden ser de gran ayuda y reflexión. Muchas gracias.

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    1. No soy de aire pero si le agregas una S puede que me pilles. Lo del lenguaje se me ha dado bien de chiquitito, debe ser porque tengo Mercurio en Aries.

      Comprendo totalmente eso de que amaste pensando en que podrías remediar cualquier inconveniente de la relación. El problema es que para que esa idea funcione hay que encontrar a otra persona que tenga la misma disposición luchadora porque sino puede pasar lo que te sucedió a ti, el sentir que tu ibas tirando de todo sin ver un sistema equilibrado y balanceado en dónde él otro también hiciera esfuerzos similares a los tuyos. Esos que no lucharon por ti quizá no te amaron como tú los amaste y en ese sentido ellos se pueden sentir halagados, no así tu que recibiste de ellos solo una fuerza moderada y poco perseverante. Lo del amor con ilusión y fantasía en algún punto puede ser útil pero lo triste que tiene es que a veces el otro ni se entera y se pierde la experiencia con el otro. Quizá lo que tú necesitas es a alguien con la suficiente perseverancia que tienes tú, que resista los embates de las sombras que se ocultan detrás de lo cotidiano y que son el real enemigo a vencer o integrar. Siguiendo esa lógica quién de verdad pueda amarte deberá ser aquel que esté dispuesto a atravesar infiernos metafóricos por ti, de la misma forma en que tú los puedes atravesar por la pura razón del amor. Pero claro, tal como lo menciono en el artículo esas personas son las menos y se deben buscar con mucha selectividad. Como digo yo: el amor verdadero es solo para valientes.

      Gracias por tus palabras de ánimo y me alegra muchísimo que los textos que he escrito con dedicación te sean útiles. Yo con eso me doy por pagado. Gracias nuevamente a ti por estar aquí y participar. Un abrazo!

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