Usar el tarot para leer el futuro ¿Es recomendable?




El dilema de si es recomendable o no leer el futuro a las personas e incentivar esta práctica con el tarot es algo que siempre genera debate entre colegas y consultantes. Los hay que creen que esto no es recomendable porque la predicción podría considerarse una sentencia que el consultante desprovisto de criterio y poder de voluntad podría seguir a rajatabla volviéndola una profecía autocumplida. Otros creen que hay un destino inexorable del cual nadie puede huir y que el tarot predice, muestra y adivina para bien o para mal con imágenes definitivas que no se pueden modificar. 

Observando y respetando los dos puntos de vista me pregunto si existe una forma de unificar ambos criterios sin descartar ninguno. Mal que mal el sistema predictivo ha existido siempre y me atrevería a decir que forma parte del legado más primitivo del ser humano que siempre ha buscado anticiparse a los eventos como una forma de estudio y análisis de su realidad. Eso explicaría el auge de ciencias predictivas como la meteorología en dónde literalmente se debe anticipar lo que sucederá para así avisar a las personas y prepararlas para determinado clima. Desde esta perspectiva resulta paradójico que algunas personas critiquen el aspecto predictivo del tarot pero no hagan lo mismo con otras ciencias que utilizan ese factor como es el caso de la meteorología ¿Porqué en el tarot el carácter predictivo es castigado y en la meterología no? Por lo que yo he visto y hablado con colegas la gran tara para aquellos que rechazan el sistema predictivo del tarot es que lo relacionan con la idea de que el destino está escrito, entonces sienten que predecir implica condicionar al consultante algo que por defecto hace también la meterología que condiciona a las personas que oyen los pronósticos del tiempo. Entonces deduzco que los colegas que se oponen a predecir no es que rechacen directamente el sistema predictivo sino la idea que va adjunta a este sistema y que refiere al condicionamiento. Entonces ellos defienden la autonomía del ser humano y la validación del poder personal por sobre destinos definitivos e inexorables en dónde para ellos solo hay sentencias peligrosas que podrían destruir al consultante. Así llegamos a la conclusión que el problema no es el predecir sino el condicionar la vida a los demás lo que nos lleva a lo esencial de la paradoja: rechazamos el condicionamiento que el tarot puede hacer pero no rechazamos el condicionamiento que algunas ramas de la ciencia hacen al utilizar sus propios sistemas de predicción que ineludiblemente afectan a su entorno ¿Nos ponemos o no de acuerdo? ¿Rechazamos por completo las predicciones y el condicionamiento en todos los niveles o lo aceptamos en todos?

En lo personal le estoy dando muchas vueltas a este tema, especialmente en estos días en dónde me he cruzado con colegas y consultantes con los cuales he hablado sobre esto y la sensación que me queda al respecto es que existe una especie de lucha ideológica entre los que quieren imponer la idea de que el destino está escrito (destino inexorable) versus los que quieren imponer la idea de que el ser humano crea su propio destino. Y sí, es un callejón sin salida en dónde no tiene sentido convencer al otro porque el otro no está interesado en ceder o buscar un punto de negociación. Entonces visto lo visto y considerando que el diálogo queda en punto muerto yo sigo pensando en una forma de unificar los criterios: pensar por ejemplo en un sistema de lectura predictiva pero combinada con la lectura que apoya el poder personal del consultante. Algo así como lo que sucedía en la historia de Charles Dickens llamada Cuento de Navidad, en dónde un amargado y cruel hombre de negocios era visitado por un fantasma que le llevaba al futuro para que el hombre pudiese darse cuenta de las consecuencias de sus crueles acciones del presente. De la misma forma en que el fantasma de la Navidad Futura cogía del brazo al amargado y cruel hombre de negocios, así mismo quizá lo puede hacer un tarotista o vidente: puede utilizar esta capacidad o don para llevar al consultante a los escenarios en dónde las consecuencias de sus actos pueden verse con total claridad. Si esto fuese posible la primera pregunta en la que pensaría es ¿Si llevamos al consultante de viaje al futuro y le mostramos lo que sucederá el podrá hacer algo para cambiar lo malo que vea o deberá resignarse a esperar que llegue ese oscuro futuro del cual no puede escapar? En la historia de Charles Dickens el amargado y cruel hombre de negocios vuelve al presente y tiene la oportunidad de cambiar de actitud y ayudar a quienes despreciaba lo que le lleva a modificar su negro futuro, por tanto el viaje le ha servido para tomar conciencia de lo que él estaba haciendo en el presente como si en una terapia de shock le hubieran mostrado lo peor de sí mismo. Visto así, aquí tendríamos un sistema predictivo que más que negativo o antiterapéutico aporta una lección a la persona que luego elegirá libremente seguir o no con las mismas actitudes y aceptar o no lo que le han dicho respecto a su futuro. Entonces pienso ¿Podrá el tarot transformarse en algo parecido a lo que ocurre en Cuento de Navidad? ¿Será legítimo coger del brazo al consultante y llevarle de viaje al futuro para que conozca la consecuencia de sus decisiones/acciones presentes para que luego este elija o no cambiar? Es probable y todo dependerá del acuerdo social que exista sobre este tema en dónde participan mis colegas pero también toda la gente que observa este tema con profundo interés. Es evidente que mientras sigamos estancados en la lucha ideológica este tema no tendrá una solución clara y tendremos que resignarnos a la diversidad de credos en dónde, en teoría, debiesemos respetar todas las perspectivas por muy descabelladas que nos parezcan. Cada uno deberá aplicar su sistema sin menospreciar el sistema del otro y así juntos podríamos crear un ambiente solidario en dónde cada consultante decida el tipo de sistema que prefiere según su propia creencia personal. Total, es lo que nos queda luego de no ponernos de acuerdo en esto de unificar criterios. Al menos si no nos vamos a entender por lo menos que haya paz, respeto y tolerancia por lo que haga o diga el resto. 

Yo por mi parte seguiré estudiando y luchando por no perder el aspecto predictivo del tarot que a mi parecer forma parte fundamental de este arte que desprovisto de eso se transformaría en algo muy parecido a una consulta psicológica, perdiendo la identidad que durante siglos ha tenido y que quizá aún no entendemos del todo. Quizá la predicción, la terapia y el poder personal puedan un día convivir en un solo sistema pero para eso será necesario presentar argumentos firmes que ayuden a comprender la utilidad de abrazar todos los aspectos sin excluir ninguno. A lo mejor la negativa o rechazo a ciertos sistemas no es más que un obstáculo para seguir expandiendo los límites de un arte precioso y sanador en dónde saber el futuro de antemano no es en absoluto un crimen si se hace con resposabilidad y ética.




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