La Tiranía de las Brujas || Cuentos Terapéuticos.



Cuando el mundo se abrió a la magia y las mentes científicas declararon aquel poder como patrimonio de la humanidad hubo una intensa celebración por parte de lo neopaganos que sintiéndose reconocidos camparon a sus anchas en un mundo que volvía a ser como aquel lleno de oscurantismo y misterio de la Edad Media. Pero esta vez las cosas eran distintas: las brujas eran respetadas y era crimen quemarlas, descuartizarlas o hacerles cualquier despropósito que las borrase de la faz de la Tierra. Al igual que los animales en peligro de extinción a menudo eran invitadas a ceremonias o conferencias en dónde era observadas y oídas por el resto de personas ignorantes en estos menesteres y que boquiabiertos celebraban los poderes de hierbas, hechizos y artefactos construidos con ramas de árboles que en la mayoría de los casos las brujas compraban a otras brujas obreras y de categoría inferior que siguiendo manuales antiguos replicaban objetos necesarios e indispensables para tal obrar mágico. 

Más allá del mundo de las conferencias y de los neopaganos contentos existía otro grupo de brujas mucho más herméticas que se resistían a compartir su conocimiento y que se declaraban a sí mismas como las únicas poseedoras del misterio de la magia. Estas eran obreras que habían pasado mucho tiempo construyendo para otros hasta que se rebelaron, abandonaron sus mediocres trabajos y utilizaron todo el conocimiento que poseían en construir una muralla que les separase de aquellos que consideraban unos aprovechados y falsos. La resistencia negativa fue haciéndose cada vez más grande hasta que el reducido grupo de brujas revolucionadas pasó a ser una gran parte incrustada en el grupo de los neopaganos en dónde solo quedaban algunos que negaban la supremacía de estas nuevas brujas con cierto tinte tirano. Los que se rebelaban o resistían a su poder eran quemamos vivos o en el peor de los casos bañados en maldiciones herméticas que ni siquiera sus propias creadoras podían deshacer. Visto el panorama no pasó mucho tiempo para que la tiranía de las brujas fuera tomando más y más poder hasta posicionarse en las más altas esferas de la sociedad en dónde las mentes científicas habían quedado reducidas apenas a un par de libros con información técnica sobre química y algo de astronomía y en dónde su palabra valía muchísimo menos que la ferviente verborrea de las ahora dueñas del mundo.

Cuando el mundo se abrió a la magia nadie esperaba la llegada de una nueva tiranía con la misma fuerza con la que se había castigado una vez a las brujas. Ahora los papeles se habían intercambiado y eran las hechiceras las que quemaban a todo aquel que pusiese en duda un hechizo, una mezcla determinada de hierbas o un conjuro repetido con palabras que solo ellas podían permitir en cierto orden y entonación. Quién no cumpliese las normas a rajatabla no podía llamarse ni siquiera aspirante a la magia y en el peor de los casos era desnudado y colgado en la plaza principal de la ciudad para escarmiento de aquellos que tuviesen la osadía de cuestionar a una bruja de verdad, como se hacían llamar ellas. Se había instaurado la tiranía pero los neopaganos y las brujas desconocían que se había abierto una puerta que llevaba en realidad a los viejos tiempos, en dónde un bucle infinito giraba y giraba siempre sobre la misma base: el dolor, la rabia y el ansia de poder absoluto.

Género: Fantasía - Ficción @aquariantarot 2016.
Imagen compartida: El Conjuro o La Brujas, Francisco de Goya (1797 -1798)

NOTA: Cuentos Terapéuticos es una sección abierta para todo tipo de relatos que permitan al lector revisar, analizar y cuestionar las verdades que conoce, dando matices o renovando su propia forma de mirar y sentir las cosas. Posicionándose en la vereda del rechazo, la aprobación o el insulso punto intermedio de aquellos que no se decantan. En rigor, cuentos para remover y para cuestionar.

Para leer más cuentos relacionados haz clic AQUÍ.
Para leer algo sobre temas esotéricos haz clic AQUÍ.
Para leer reflexiones con conciencia haz clic AQUÍ.





0 comentarios:


CONDICIONES Y NORMAS PARA COMENTAR.

Tienes libertad para comentar en este blog siempre y cuando cumplas unas normas básicas que de seguro ya debes conocer como son evitar insultos y comportamiento inadecuado que deje en evidencia rasgos agresivos o de intolerancia hacia el contenido de este blog o hacia otros participantes de esta página, persona o grupo social. Para comentar puedes hacerlo de forma anónima o bien puedes usar tu nombre o un alias no comercial. No se permite hacer publicidad de ningún tipo ni tampoco se permite usar nombres comerciales que dirijan a páginas de condición similar. Si te parecen bien estas condiciones mínimas opina sobre lo que quieras y comparte tus pensamientos aquí que yo estaré encantado de responder y colaborar.