La mujer que no quería oir la respuesta del tarot || Cuento



Una mujer que tenía conflictos con sus padre fue a una consulta de tarot y sin decir absolutamente nada fue analizada por el tarotista, quién le dijo lo que había pasado, lo que estaba pasando y lo que pasaría con respecto al problema con él. El panorama no era alentador: no había solución. Su padre jamás cambiaría y ella debería resignarse y aceptar que lo mejor era dejar de luchar. Era más fácil aceptarlo tal como era y obedecerle para no producir su ira ni todo aquello que activaría de forma inmediata las mismas discusiones de siempre. La mujer al oír todo aquello frunció el ceño y preguntó si había una alternativa, un ritual o algo que le permitiera cambiar a su padre. No - Le dijo el tarotista. Podrías hacer un ritual para suavizar el ambiente pero él no dejará de ser la persona que es y si vuelves a hacer aquello que no le gusta volverá a la carga y el drama con volverá a aparecer - enfatizó el tarotista. La mujer un poco decepcionada porque esperaba encontrar una fórmula mágica se retiró de la consulta apesadumbrada.

Días después la mujer pensaba que esto de leerse las cartas no era útil ya que no le había dado solución alguna al problema con su padre. No puede ser que no haya un ritual para cambiar el carácter de mi padre - replicó. ¿De qué ha servido la consulta de tarot si no he tenido solución a mi problema? - replicó otra vez. Pasaron más días y la mujer consultó con otras personas esperando encontrar una respuesta distinta a su problema pero prácticamente todos a quienes consultó percibieron el insalvable problema con su padre. Unos le recetaron rituales y otros un par de oraciones pero el conflicto seguía existiendo. Pasó más tiempo y el agobio de la mujer se hizo tan intenso que un día algo en ella se rindió. Entonces ya no tenía fuerzas para luchar por cambiar a su padre y se entregó a la vida que tenía sin más reparos, como una virgen dolorosa.

El padre notó un cambio en su hija y le pareció incluso más humilde, como si su pasión e instinto de lucha hubieran desaparecido. Sintió compasión y ternura al ver a su hija derrotada y algo dentro de él también se rompió. Un día cuando ella lloraba desconsolada en su cama él se acercó y le acarició la cabeza. Le susurró despacito al oído - tranquila hija, todo se resolverá. En ese momento ella sintió una corriente eléctrica que le recorrió todo el cuerpo hasta que en su mente una idea terminó de cristalizarse. El rechazo es la piedra de tope y la aceptación siempre fue la solución - pensó con total lucidez. Entonces su padre la abrazó y ella dejó de llorar.

NOTA

Cuentos Terapéuticos es una sección abierta para todo tipo de relatos que permitan al lector revisar, analizar y cuestionar las verdades que conoce, dando matices o renovando su propia forma de mirar y sentir las cosas. En rigor, cuentos para remover y crear conciencia. 

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