El consultante hermético y la ansiedad del tarotista.




Hace unos días una amiga que había retomado el tarot luego de casi un año me expresó la preocupación que sentía al tratar con consultantes que no le hacían una devolución adecuada, es decir, que no le indicaban con claridad si su lectura había sido acertada o no. Le comprendí totalmente ya que a lo largo del tiempo que llevo leyendo las cartas he aprendido a reaccionar frente a este tipo de consultantes que al finalizar la sesión no expresan sentimiento alguno y lo dejan a uno con la sensación de intriga por el desempeño que hemos tenido. La conclusión a la que llegué  respecto a este asunto es que es inevitable y no podemos cambiar esa situación ya que no todas las personas a las que atendemos tienen el don de la palabra ni la personalidad extrovertida para dar el debido contraste. En la mayoría de los casos puede que el consultante se quede pensativo y decida no decir nada para masticar luego en su casa todo lo que ha aparecido en su consulta.

Tal como le dije a mi amiga lo esencial es no sentir miedo ni ponerse pesimista creyendo que todo consultante que no nos da devolución es símbolo de nuestro fracaso. Las causas por las cuales una persona puede guardar silencio al final de una lectura son diversas y van desde la timidez, quedarse petrificado por los aciertos o porque sencillamente no se le da bien explicarse. Es decir, el motivo no siempre es que uno lo haya hecho fatal. De hecho y en mi experiencia es más probable que el propio consultante nos diga que la cosa no le cuadra a que se quede en silencio sin decir ni mu. El que no diga nada para mi es indicio de otras cosas, al menos en la mayoría de casos que me ha tocado revisar.

Yo he visto de todo, desde el consultante que se pone a llorar en la consulta porque le he dado justo en el punto sensible, el que menea la cabeza como reprobando lo que le digo o el que asiente sin parar porque parece que todo le cuadra a la perfección. Hay de todo. Y dentro de ese todo tenemos al consultante hermético, que habla con monosílabos y que susurra un gracias para luego retirarse flotando como un espectro enigmático ¿le habrá resultado útil y acertada la consulta? ¿seré una mierda de tarotista? ¿debo quemar mi baraja e inmolarme junto a ella? solo lo sabremos cuando vuelva o nos lo encontremos por ahí un poco más extrovertido o cuando le haya dado más vueltas a todo lo que le dijimos en su última consulta, momento en que sabremos si le gustó o no. Mientras tanto no nos podemos poner la soga al cuello o tirarnos al precipicio del fracaso anticipadamente. Paciencia y observación es lo que podemos practicar con estos consultantes y esperar que un día cualquiera llegue el contraste y devolución esperada.

Para leer otras reflexiones sobre tarot AQUÍ.






1 comentario:

  1. Muchas gracias por compartir tus experiencias y artículos. De verdad que con la cantidad de años que tengo y los que llevo en el mundo del tarot, de aquí siempre me llevo algo que aprender o reflexionar. Nuevamente muchas gracias.

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