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24 de octubre de 2017

Cuando el mundo esotérico se transforma en una secta.


Hace un tiempo me di cuenta que dirigir el estudio del Tarot y otros temas que me interesaban en el ámbito esotérico desde una perspectiva científica empezaba a incomodar a algunas personas en foros, grupos de FB y otras plataformas sociales en donde algunos estaban muy acostumbrados a las explicaciones sin substancia o a los porque sí. 

Cuando el tacto y la consideración no es suficiente


Pese al entusiasmo que me producen los descubrimientos científicos relacionados con las capacidades del cerebro he evitado ir por la vida restregando mis datos a otros, procurando ofrecer mis visiones a modo de sugerencia u opinión personal y siempre tratando de mantener el mayor tacto posible para no ofender. Es decir, evitando insultos usados por otras personas que automáticamente catalogan a la gente metida en el mundo esotérico como idiotas o descerebrados que creen en tonterías sin sentido.

Creo que nadie me puede acusar de haberle dicho tonto o estúpido por decir que vio un fantasma, un ovni o experimentó un fenómeno que a sus ojos consideró paranormal. Sin embargo siempre he intentado deslizar una duda o cuestionamiento sobre los mecanismos por los cuales el evento sucedió. Soy yo el primero que confía en la palabra de quien dice haber experimentado algo misterioso porque se que antes de las explicaciones y nuestras ideologías hay una cuestión esencial y es la contención emocional que necesita alguien que ha pasado por una experiencia traumática o que le haya producido temor. 

Aún así, usando el máximo tacto e intentando en algunos temas ni siquiera opinar para no sacar ronchas, me he encontrado con personas que simplemente no quieren oír ni leer nada relacionado con la ciencia o el funcionamiento del cerebro. Personas completamente obnubiladas por su propia versión de los hechos, que se han encerrado en una burbuja en donde lo único que vale para explicar lo que no entendemos es una serie de creencias dogmáticas que no pueden ser analizadas ni puestas en duda. Tal como lo hiciera en sus peores momentos el catolicismo, cuando totalmente cegado por su versión de la vida y el mundo, cometió crímenes horripilantes en nombre de aquello que en su momento llamó su virtud.

Vuelve la inquisición de la mano de los esotéricos


Los lamentables sucesos de la inquisición parecen repetirse no solo desde los escépticos hacia los creyentes sino ahora también de los creyentes hacia los escépticos. Magos, brujas, médiums o simples usuarios de foros esotéricos empiezan a sacar sus cuchillas ideológicas y se abalanzan contra cualquier que insinue una explicación distinta al porqué se ven fantasmas, sombras o porque funciona una lectura de cartas. Ay de ti, pobre usuario de plataformas sociales, si sacas la bandera de la duda frente a una horda de personas reunidas en torno a temas esotéricos y que como en un aquelarre forman una piña para abalanzarse sobre ti o bloquear tu avance racional. 

Hasta aquí, más de alguno adivinará que me he ganado un par de expulsiones y bloqueos virtuales por proponer una explicación distinta a un dogma esotérico. Y efectivamente, ha ocurrido eso, y lo que sorprende es que incluso ahora más que nunca que estoy cuidando la forma de expresarme para no insultar a nadie, incluso en este escepticismo respetuoso me he encontrado con personas que ni a las buenas quieren oír u poquito de ciencia o de otras cosas relacionadas con el esoterismo. 

El nivel del absurdo es máximo cuando usuarios en distintas plataformas me dicen que si no me gusta el esoterismo mejor me vaya o bloquee al resto para no leer sus comentarios. Y discúlpenme pero aquí sí seré un poco más explícito: 

Me parece una estupidez que alguien me diga eso cuando la cosa debería ser al revés: al que no le gusta lo que yo escribo ese debería bloquearme en vez de darme su discurso latoso de quién debe quedarse o irse.

Y aquí hago un matiz importante. Yo mismo he dicho que uno no debe meterse en sitios en donde nadie le llama, como sería ridículo por ejemplo que un ateo se metiera en una iglesia para gritar a todo pulmón ¡Dios no existe! eso no tiene sentido porque te estás metiendo en un sitio en donde Dios es un dogma inamovible y es la base de toda la estructura, por tanto si se los quitas en el fondo les quitas su identidad. 

Cosa distinta pasa con el esoterismo en donde no existen dogmas aunque sí muchas interpretaciones respecto a una verdad. Justamente en un sitio como el ámbito esotérico en donde abundan los dioses de todo tipo, pululan brujas y brujos de todos los colores, en donde se celebran fiestas paganas que respiran aliviadas por el término de la inquisición ¿cómo se explica entonces que en este ámbito en donde se respira libertad se instale el dogma inflexible que una vez les castigó y persiguió?

El extremismo esotérico y otras hierbas


La única explicación a este extremismo esotérico es que algunos dentro de este ámbito estén adoptando la posición inquisidora y dogmática que caracteriza a las sectas en donde para entrar debes cumplir con ciertos requisitos y estandarizar tu visión de las cosas, en vista de los objetivos del grupo. 

Grupos cerrados en donde se habla de maleficios, viajes astrales, amarres, poderes psi gamma y otros temas que más vale ni cuestionar porque sino te pueden quemar vivo por el solo hecho de decir la palabra ciencia. 

A lo mejor es la evolución inevitable del mundo esotérico en cuyos pliegues se forman estos corpúsculos rígidos en donde nadie puede entrar a menos que se cumpla con el dogma ideológico que les forma. Quizá jamás desaparezcan estos grupos, pero el hecho de que existan no quiere decir que todo el ámbito esotérico deba ser así de inflexible. Quedan aún otras áreas en donde la palabra ciencia, razón y lógica pueden convivir con aquellos misterios que estamos aún por descubrir.

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