TAROT, CULTURA Y SENTIDO COMÚN

Noticias

Post Top Ad

Your Ad Spot

5 de noviembre de 2017

El Secreto: un libro muy mal interpretado.




Hace un par de días me topé en internet con una ácida crítica al best seller literario llamado El Secreto. Más de alguien recordará el libro como un éxito de ventas mundial que llamaba la atención por prometer éxito y abundancia utilizando La Ley de la Atracción que consiste a grosso modo en el logro de objetivos o metas por el solo hecho de enfocar en ellas con fe y persistencia. Algo así como una visualización mental positiva destinada a reproducir un entorno que vibrase en la misma frecuencia de nuestros pensamientos. Bajo esta norma quedaba claro que si eras pesimista era mejor que te pegaras un tiro ya mismo porque no podrías sobrevivir en un mundo lleno de optimistas enfocando en sus metas con alegría y entusiasmo. La importancia de focalizar y visualizar tiene mucha relación también con la famosa frase Todo es Mente de los metafísicos.

Sea como sea, leyendo el artículo dedicado al libro me animé a escribir el mío para hacer lo que creo son matices necesarios. Por ejemplo y pese a que nunca me tragué completamente el libro sí me di cuenta que el tema de focalizar o visualizar sí tenía sentido más por una cuestión de sentido común: nunca he visto a un pesimista exitoso. Yo mismo me había dado cuenta muchísimos años antes que una actitud de mierda no era aconsejable a la hora de comprometerse con metas y objetivos personales. La actitud, voluntad o instinto positivo es casi una herramienta de sobrevivencia para evolucionar y enfrentarse a desafíos. Sin embargo creo que el libro no profundizaba mucho en que el visualizar o la actitud positiva eran solo un escalón en la escalera del éxito que también tenía mucho trabajo y acción.  Entonces ¿podemos culpar a la autora del libro por mentirle a la gente y hacerle creer que con solo pensar en un ferrari o pegar fotos del ferrari en la pared de su habitación podría tener el ferrari en tiempo record? no, en absoluto. En  ese sentido si hay alguien a quién culpar es a la propia gente que no tuvo un mínimo de análisis escéptico para darse cuenta que quizá el libro no contaba todo el proceso para llegar al éxito sino que se regodeaba en la parte más dulce e inspirada que encajó muy bien en una época en donde terapias espirituales e ideas New Age surgían como setas en un bosque húmedo. De repente parece que todo era posible y que en cualquier momento se abriría el cielo para derramar rayos cósmicos de placer y abundancia para todos.


Sin embargo, para muchas personas el subidón duró poco. Luego de meses visualizando se empezaron a reunir ejércitos de personas que no habían logrado nada y que gradualmente se iban cabreando más con el libro. No era para menos considerando que ni ferrari, ni mansión lujosa ni dentadura de oro con incrustaciones de perlas. Nada de nada. Era como para demandar a la Rhonda Byrne pero no, en realidad lo que creo que había era un montón de gente ingenua con actitudes de mierda que habían considerado el libro como una promesa de éxito rápido y que al observar que este era solo el primer escalón se dieron cuenta que ellos seguían siendo los mismos pero con un poco menos de dinero que se gastaron en el libro. Fue literalmente un giro en 360º para quedar donde mismo: pobres, pesimistas y ahora además quejicas porque el libro no les había resuelto la vida. Entonces ya no eran solo un ejército de estafados airados sino también de llorones victimizados. Una mezcla que no pega mucho con el éxito, creo yo. De estos especímenes quedan aún hoy en día y más de alguna vez me los he topado como si fueran almas en pena, llorando sobre lo mal que está la cosa y por la mala suerte que tienen en el amor. Penita producen con esos ojitos vidriosos y esa actitud derrotista inconfundible, con cara de toalla en la cesta de la ropa sucia!

NOTA

Este artículo no pretende ser una defensa del libro ya que lo leí y extraje lo poco que se podía rescatar de el pero de ahí a creer que es la clave del éxito pues no. Ni lo hice ni lo haré ni lo recomendaré como tal. Lo que sí pretendo con este artículo es observar lo ridículo que me parece que aún existan seres humanos que culpabilizan al libro de sus desgracias. Hombre, si te iba mal antes de que existiera el libro y te sigue yendo mal después del libro, entonces el problema no es el libro sino tú, con tu actitud miserable que es la que te tiene sumergido en esa cesta de la ropa sucia en la que tú mismo te has metido. Así que si quieres demandar a alguien demándate a ti mismo, por incumplimiento de contrato con tu vida.

Otros artículos que podrían interesarte

La edad e infidelidad de los átomos AQUÍ.
Espirituales y piratas: la gran contradicción AQUÍ.
Medicina Alternativa y el peligroso sesgo cognitivo AQUÍ.
La justicia y el equilibrio que necesitan los animalistas AQUÍ.
Otros artículos AQUÍ.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Post Top Ad

Your Ad Spot