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El marketing del miedo y sus consumidores.



Ahora que se acerca un nuevo año muchas personas se ponen a hacer cábalas, suman los números de la fecha entre sí o pronostican por la posición de los astros que será un año malo, que hay que prepararse y se hace evidente el parecido que tienen con aquellos que durante todo el año se dedican a hablar de portales oscuros, conjunciones planetarias y parásitos astrales de los cuales hay que protegerse. No es coincidencia que muchos de estos vendedores de miedo pregonen dichas ideas ya que son ellos mismos los que ofrecen la solución: velas, rituales, conjuros, cruces, mantras, retiros espirituales y una larga lista de remedios poco convencionales destinados a crear un escudo contra lo malo que acecha. Todo aquello con un precio, por supuesto.

Hay que ser justo e indicar que no todos los que pregonan las historias tenebrosas lo hacen para vender sus productos. Los hay sencillamente creyentes, quizá un poco paranoicos, que transmiten la información apocalíptica porque les nace hacerlo, por pura inspiración. Este artículo por supuesto no habla de ellos sino de los otros, de los que preocupados por hacer caja se dedican a regar el mundo con calamidades y minar la confianza de las personas de maneras horrorosas. Que te han hecho un mal, que el año que comienza viene fatal, que prepárate, que se nos viene la tormenta y la verdad es que si se analiza de forma escéptica todo el discurso lo que dicen no tiene nada más nuevo en comparación con años anteriores. Todo parece un guión escrito con el sistema del Efecto Forer. El mundo sigue su curso y sabemos que hay conflictos armados, que hay cierto desorden climático y que hay que ponerse las pilas con el tema económico. Que oye, eso suena más a historia repetida y a la ansiedad normal con la que cualquier persona de a pie podría esperar el nuevo año ¿hay alguien que lo haya pasado bien los 365 días del año que se acaba? puede que más de alguno pero de seguro son los menos, lo habitual es que todos los años sean un remolino de emociones que como la rueda de la fortuna nos llevan de aquí para allá. Los medios de comunicación siguen informando, a veces con otros personajes y colores, pero el guión de base sigue siendo más o menos el mismo desde hace décadas.

Quizá si entenderíamos que la vida es un tira y afloja constante, que el universo parece que se estira y se contrae, que hay volcanes estallando, que los accidentes de tráfico siguen una estadística más o menos parecida  podríamos concluir que en realidad no es que esté pasando nada peor, es que la vida es como el ciclo de la tormenta y la calma, como la ola y la serena quietud del mar. Pero claro, quedarse en una actitud zen, templada y equilibrada bajaría dramáticamente la venta de velas, vírgenes, piedras, collares y cuánta cosa puedes encontrar en una tienda esotérica. No habría lectores para la enciclopedia de hechizos. La vida sería normalita, un poco de lo mismo aderezado con un año más. Entonces ni suerte ni leches, que te pongas las pilas porque si quieres amor, paz y dinero es hora de que te apliques y dejes de comprar miedo.

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