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29 de junio de 2018

Tarot y responsabilidades compartidas

Lectura de cartas

En más de una ocasión sucede que en una lectura de tarot no aparecen todos los detalles de una situación, especialmente a futuro. Algo normal, ya que cómo toda práctica el tarot puede tener taras o limitaciones y estas pueden ocurrir por diversos motivos. Desde la falta de visión en la interpretación o porque la forma en que se han hecho las preguntas no ha sido la adecuada, obteniéndose respuestas que luego llevan a confusión. En rigor, pueden existir fallos tanto del que lee como del que pregunta.

ACERTAR EN LO GORDO ES CLAVE


Aún así, incluso si existen estos fallos, hay algo en  lo que muchos colegas estamos de acuerdo y que refiere al desempeño del que lee. La información más trascendente y de fondo no puede fallar. Por tanto, si un consultante pregunta cómo se proyecta la vida en pareja con otra persona, debe aparecer con claridad meridiana si la cosa irá bien o mal. Independiente de que aparezcan más o menos detalles.

Por ejemplo, si alguien nos pregunta si la relación de pareja con una persona será satisfactoria a futuro y vemos que será maravillosa y luego vuelve el consultante después de dos años para decirnos que la cosa ha ido fatal, eso es un fallo en toda regla. Porque no se ha acertado en lo gordo. En saber si el ambiente general con esa persona sería positivo o negativo. Sin embargo, si en la lectura inicial le decimos al consultante que se prepare porque con esa persona no tendrá paz ni satisfacción, entonces si habremos acertado.

Es importante retomar aquí el tema de los detalles. Existe una posibilidad de que no veamos todos los detalles de la predicción  que dice "lo pasarás mal con esa persona". Esto implica que hemos percibido que algo irá mal, pero no logramos ver todo el proceso. No sabemos si será porque habrá violencia doméstica, porque uno de los integrantes de la pareja será infiel o porque uno de ellos sufrirá una enfermedad mental. En muchos casos si es posible ver esos detalles, pero no podemos garantizar cien por cien de precisión siempre. Porque al menos por ahora, no somos máquinas perfectas que vean todo en Full HD. Y esto nos debe pasar a casi el 99% de personas que nos dedicamos a las mancias o sistemas predictivos.

Entonces, independiente de si somos capaces de ver más o menos detalles que se desprendan del resultado final, en lo gordo no podemos fallar. No podemos pintarle una vida de colores a alguien que de seguro no obtendrá la satisfacción que espera con esa persona por la cual pregunta. Es nuestra labor anticipar y advertir sobre lo que viene, para que el consultante sepa a qué atenerse y decida en consecuencia si está dispuesto a pasar por ello o no.

LAS QUEJAS DEL CONSULTANTE Y LAS ACLARACIONES



En más de una ocasión el consultante puede aparecer luego de meses o años y quejarse de que no se han visto todos los detalles de una situación con una persona. Puede mostrarse contrariado frente esta falta de precisión del tarot. Pero en ese punto clave será importante preguntarle ¿En lo gordo hemos fallado? ¿Se te predijo que la relación con esa persona sería insatisfactoria y ha sido así? ¿Se te dijo que la relación con esa persona sería maravillosa y fue completamente al revés?

En ese punto el consultante debe analizar los resultados y opinar. Si le hemos dicho que la relación con una persona no le iba a ser satisfactoria y ha sido así, entonces hemos acertado en lo gordo, independiente de que no hayamos visto todos los detalles de cómo sucedería todo. Esto, considerando además lo que he mencionado al principio. Los detalles pueden no aparecer ya sea por propia falta de visión en la interpretación o porque la forma en que se hicieron las preguntas no fueron completamente específicas. Es clave, entonces, revisar las responsabilidades compartidas.

LA IMPORTANCIA A LA HORA DE FORMULAR LAS PREGUNTAS


Para muchos consultantes el tema de formular las preguntas correctamente es un coñazo porque la mayoría no las sabe hacer y más de alguno cree que esta es una excusa del tarotista o vidente para lavarse las manos luego, por si algo sale mal. Pero no es así. Es algo de lógica y sentido común.

Si tú me preguntas si alguien tiene pareja estable y yo te digo que no y luego tu confirmas que no la tiene pero sí coquetea con varias mujeres, entonces no he fallado. Esa persona no tiene nada estable. Otra cosa es que tú me preguntes específicamente ¿tontea con otras mujeres? en donde la respuesta debería ser un sí. Entonces y a pesar de que ambas preguntas parecen muy similares, no lo son. Ya que una enfoca a relaciones en donde hay amor e incluso un compromiso como el matrimonio, mientras que la otra enfoca en un tema más general y no pide buscar o identificar relaciones con compromiso.

EL TAROTISTA ES RESPONSABLE, PERO NO DE LA ESTUPIDEZ DEL CONSULTANTE


Desde mi perspectiva, un hombre por muy hijo de puta que sea y mantenga mucha relaciones casuales con muchas mujeres al mismo tiempo, sin estar comprometido con ninguna, no es infiel a ninguna de ellas. Esto, hablando desde la más pura lógica. Por lo tanto si una mujer ilusionada con alguien con quién tiene encuentros casuales me pregunta si un fulanito de estas características tiene pareja estable le diré que no. Porque de hecho, es la verdad. Incluso, si me pregunta si les es infiel le diré que no. Y esto lo analizo de la siguiente forma:


Para mi la infidelidad es la ruptura de un compromiso sólido como una relación de pareja estable o un matrimonio. Si tú te acuestas con un hombre de forma esporádica y te quejas de que te ha sido infiel, sabiendo que no tienes nada estable con él, estás aplicando un juicio sesgado e ingenuo. Tú no eres pareja estable de esa persona. No eres más que la persona con la que se acuesta. Él no tiene obligación alguna contigo, ni emocional ni material. Por tanto, si no hay compromiso no hay infidelidad ni engaño. Puedes quejarte y sentirte despechada todo lo que quieras. Puedes llamarle hijo de puta manipulador, incluso. Pero no infiel


De la misma forma sucede con una mujer que es una casquivana y se acuesta con medio pueblo, sin estar comprometida realmente con nadie. Si luego aparece un hombre quejándose de que ella le ha sido infiel, yo no podría más que partirme de risa frente a la ingenuidad del pobre hombre ¿Sabiendo a lo que iba a con la mujer y sin ser su pareja estable, cómo se puede quejar y exigir fidelidad? la mujer no ha sido infiel. Ella al igual que el hombre con aires de casanova del ejemplo anterior ha jugado sus cartas con destreza. No han engañado a nadie. Su comportamiento siempre los ha definido y habría que ser un idiota para no darse cuenta que con un hombre o una mujer así no podrías esperar satisfacción emocional.

En ese sentido el consultante debe ser honesto consigo mismo y asumir también su estupidez, si siendo advertido de lo que vendría con tal o cual persona, ha seguido por su propia voluntad el mismo camino con alguien con quién sabía no tendría satisfacción. En este caso, el que predice no es responsable de la estupidez del consultante.

El que predice es responsable de lo que debe serlo. De si ha acertado o no en lo gordo y de si ha podido ver más o menos detalles de un desenlace que se veía venir. Algo que luego el consultante elegirá libremente si se come con patatas o no. Si le avisas que la cosa pinta mal a futuro, independiente de si se lo cuentas con más o menos detalles, y aún así el consultante cabezota decide seguir por ese camino, entonces la responsabilidad es de él.

Y en este caso me mojo y hablo por mi. Yo asumo mi responsabilidad en las lecturas pero no me hago cargo de los llantos de gente tonta que sabiendo a lo que iba perseveró en una situación que a todas luces no mejoraría ni le produciría satisfacción. En ese sentido, soy completamente frío e implacable y no doy consuelo. No me subo al tren de las lamentaciones de personas adultas que no son capaces de mirarse en el espejo y asumir que la han cagado.

Personas que señalan a otros como sus victimarios, para luego ponerlos a parir. Cuando en realidad no son víctimas de nadie más que de sí mismas y de sus decisiones.

NOTA


La imagen de portada corresponde a una pintura llamada Fortune Teller del pintor Albert Anker. Y antes de que aparezca el ñoño de turno diciéndome que las cartas que aparecen en la imagen no son de tarot, aclaro que he puesto la imagen porque se enmarca dentro del concepto de cartomancia. En cuya definición entran varias barajas y oráculos, incluida la baraja española, la de póquer o el Oráculo Lenormand. Y que, por supuesto, tiene que ver con el ámbito predictivo que menciono en este artículo.


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