Los consultantes conflictivos te hacen mejor tarotista.



Llevo bastante tiempo leyendo el tarot y creo que a estas alturas puedo permitirme describir el perfil de consultantes que me he topado a lo largo de mi trayectoria con las cartas. He conocido a un montón de personas excelentes y con las cuales incluso he llegado a entablar amistad, sin embargo los años también me han mostrado otro tipo de personajes que se mueven en este mundo y que no han sido todo lo amables que podrían ser. Respecto a estos últimos presento aquíy de forma amena tres perfiles fundamentales que seguramente más de alguien reconocerá:

EL INCONSCIENTE 

Que cree que se le debe atender a la hora que sea y sin importar lo que estés haciendo. Me he topado con este perfil de personas muchas veces, especialmente en mis inicios y fue precisamente su inconsciencia la que me ayudó a definir mis límites y estructura de trabajo. Cuando me di cuenta que me llamaban o enviaban whatsapp a las dos, tres, cuatro o cinco de la mañana me di cuenta que no todos tenemos la misma consideración y conciencia a la hora de tratar al resto. En un momento supuse que serían personas acostumbradas a los horarios de los gabinetes que suelen ser rotativos de 24 horas pero esa explicación no me cuadró del todo ya que quienes me llamaban o hacían peticiones a horas intempestivas eran personas que conocían perfectamente mis horarios y sabían a ciencia cierta que yo era el único que cogía el teléfono, respondía el whatsapp o los correos. Pasado un tiempo decidí poner mis horarios y aunque en un principio aún habían consultantes que se saltaban la norma con el tiempo  se fueron acostumbrando hasta finalmente adaptarse. Sobre este tipo de consultante, sin embargo, debo hacer un matiz: no todos actúan así de forma malintencionada ya que algunos se mueven por una legítima desesperación y angustia que comprendo totalmente. Eso, por supuesto, no quita el hecho de que yo defienda a capa y espada mi necesidad de dormir.

SU MAJESTAD 

Que te restriega en la cara que es un consultante vip diciendo que debes adaptarte a él sin rechistar y además agradeciendo de rodillas el placer que tienes de que te pida consulta. De estos me he encontrado muchos y detecto en ellos ciertos aires de grandeza que la verdad a mi no me caen nada de bien. Habitualmente son personas que creen que todo el mundo gira en torno a ellos y que cualquier petición que hagan deba ser cumplida sin importar la opinión del otro. Se parecen un poco a los que llaman a deshoras pero se diferencian de ellos porque tienen cierta prepotencia que parece intentar rebajar la labor de uno a un mero servicio prestado por un esclavo. Recuerdo un caso especial de un consultante que me llamó para adelantar la hora de su cita y que se indignó al darse cuenta que no podía hacerlo porque ese hueco ya estaba ocupado por otra persona. Fue tal el follón que montó que yo me quedé impactado con la falta de conciencia de la persona que parecía no enterarse que ella no era la única a la que debía leer las cartas ese día. Y eso que aquí lo cuento sin aditivos porque la cosa venía con adjetivos de todos los colores y hasta palabrotas. Obviamente nunca más le volví a ver el pelo. También ha habido ocasiones en dónde yo por decisión propia he decidido no seguir atendiendo a algunas personas con ese comportamiento y ellas soberbias me han soltado perlas del tipo "no sabes el pedazo de consultante que te pierdes" "conmigo tenías asegurado consultas todas las semanas" "no sabes reconocer el nivel que tengo" "sin mi te irá fatal". Como sea, he entendido que mi bienestar y el respeto que merezco yo y mi labor son más importantes que cualquier otra cosa. Ningún consultante es imprescindible cuando está en juego mi tranquilidad y la libertad que tengo para organizar mi trabajo de la forma en que yo lo decida.

EL DESAFIANTE 

Que quiere que adivines hasta lo que desayunó hace veinte días atrás. De estos no me he encontrado tantos como los nombrados en puntos anteriores pero aún así son dignos de recordar porque comparten la prepotencia de SU MAJESTAD, es decir, te exigen a viva voz que les digas todo lo que ves de ellos y si no eres capaz de saber hasta el color de los calcetines que usó hace tres días es probable que te diga que eres un mal tarotista o en el peor de los casos un estafador. Es decir, de nada sirve  que tu veas (sin que él te cuente nada) que su hermana está fatal por que ha roto con su novio ni que la familia está en caos porque los padres están en proceso de divorcio, tampoco sirve que le digas que en pasado ves que tuvo una infancia dura que le obligó a vivir de forma nómada yendo de casa en casa. Nada de eso le servirá si no le dices el color de los calcetines o lo que desayunó hace veinte días. Obviamente este tipo de consultante cruza la línea de lo racional y cae en el extremismo ya que es difícil que en el tarot aparezcan tantos detalles. Que vale, se puede ver muchísimo pero tampoco esto del tarot es una máquina milagrosa que lo ve todo todito. Un respiro por favor, madre del amor hermoso.

Por ahora me quedo con estos tres perfiles que son fundamentales y de los cuales se desprenden otros subtipos de consultantes que se parecen todos un poquito. Con los años que llevo en esto ya he aprendido a reconocerlos y aunque parezca paradójico también debo agradecerles porque fueron precisamente ellos los que me ayudaron a pulir cada día más el procedimiento que utilizo para mis consultas. Han sido sin dudarlo mis grandes maestros. 

EL INCONSCIENTE me ayudó a poner horarios razonables que no intervinieran en mi vida familiar y mi buen dormir. SU MAJESTAD me ayudó a hacerme respetar por sobre cualquier valor material, haciéndome entender que la libertad para desarrollar mi trabajo no tiene precio y nadie la puede controlar más que yo. Finalmente EL DESAFIANTE me ayudó a sacar todo el potencial que tengo ya que su actitud me obligó por orgullo a demostrar que sí podía ver más allá y podía callar bocas con mi capacidad en constante mejora y desarrollo.

NOTA

He puesto en la imagen de portada la carta El Emperador de la maravillosa baraja Ostara Tarot. Precisamente por la fuerza y dignidad que expresa el personaje que a modo metafórico representa la figura del tarotista que ha sabido aprovechar las dificultades para enraizar en sí mismo y volverse aún más fuerte en su profesión.

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2 comentarios:

  1. Totalmente cierto. Me he encontrado con más inconscientes que majestades, por suerte, y he tenido que poner límites. Muy bueno tu blog, gracias por compartir tus experiencias! Saludos!!

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  2. Como siempre, exelente tu descripción. Tras más de 35 años en este mundo, yo agregaría al maleducado, que te escribe: Quiero saber si.... y nunca hay un saludo ni un por favor y mucho menos un Gracias. Pero es cierto, una va aprendiendo mucho. Y ellos nos enseñan a mejorar en varios aspectos. Gracias por tu buena disposición de compartir tus vivencias. Me encanta el blog! Saludos !!!

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